La integración de CASER y Helvetia implicaba mucho más que unir estructuras: requería construir una identidad compartida entre equipos con historias, culturas y formas de trabajar distintas. Con Vértice diseñaron un proceso formativo que facilitó ese encuentro.
Cuando dos organizaciones se fusionan, la formación puede ser el pegamento. Trabajamos para que cada sesión construyera puentes entre los equipos, no para recordarles que venían de sitios distintos.